Estimadas familias, os facilito un enlace que os va a llevar a
25 formas divertidas de estimular la lectura
http://www.slideshare.net/marielaf39/25-formas-divertidas-de-estimular-la-lectura
Os animo desde aquí a que experimentéis con vuestros hijos e hijas el placer que supone
la lectura en familia.
Como sabéis, las actividades lectoras no solo se centran en textos escritos propiamente dichos sino que abre un abanico de posibilidades hacia la interpretación de nuestro entorno.
Somos capaces de leer mapas, imágenes, pinturas, recetas, e incluso podemos aplicar y clasificar un listado de datos.
A lo largo del curso vamos a ir intercambiando información para que "ese ratito" de lectura este lleno de "cosas importantes" que nos lleven a expresar de forma oral lo que hemos interpretado y lo que hemos sentido.
Hoy os dejo una lectura con misterio sacada de
http://www.actiludis.com que podéis utilizar para la lectura de esos "15 minutos en alto" que nos hemos propuestos llevar a cabo todos los días.
Un saludo y ánimo, lo podemos conseguir.
“LA PELOTA DESAPARECIDA”
El entrenamiento era a las cinco, como todos los martes y jueves. En el polideportivo se daban cita esos días, sólo los veinte benjamines (chicos y chicas) de entre 8 y 9 años que formaban el equipo de fútbol base de la localidad. Aquella tarde, conforme iban llegando, el guarda del recinto, les iba diciendo que no se acercaran a la valla que rodeaba el campo de césped -ya que estaba terminando de pintarla- y que no pasaran entre los barrotes -como tenían costumbre para acortar distancias- para evitar mancharse; sino que usaran la entrada al recinto de juego. A pesar de que para ello tuvieran que dar un rodeo hasta llegar a la zona que tenían reservada para el entrenamiento.
Pero esa no fue la única novedad de aquella tarde, ya que cuando llegó el entrenador, lo hizo con un nuevo y espléndido balón de cuero, con el que sustituir la vieja y roída pelota que los jugadores mayores les habían dejado el año anterior. Cuando lo sacó de la bolsa, todos se quedaron pasmados al ver que se trataba del balón oficial de la liga de fútbol, y ardieron en deseos de estrenarlo lo más pronto posible.
Aquella tarde todos corrían como nunca lo habían hecho y la hora de entrenamiento se les pasó en un santiamén, de forma que, cuando el entrenador tocó el silbato y señaló con el dedo el vestuario, todos gritaron a la vez: – “¡Noooooooooo!”. A pesar de ello, uno a uno, todos fueron detrás suya, rodeando toda la valla – la que acababa de pintar el guarda antes de marcharse- y entrando, sin rechistar, en el vestuario. Una vez allí, el entrenador se dio cuenta que habían olvidado el balón en el campo, pero cuando salió no lo vio por ninguna parte.
Al regresar al vestuario, la mayoría de los jugadores ya se habían cambiado y guardado la ropa de deporte en la mochila, pero antes de que se fueran el entrenador les dijo: – Acabo de venir del campo y la pelota ha desaparecido; salvo nosotros, nadie más está en el polideportivo y es imposible que alguien, en tan poco tiempo, haya podido volver al campo rodeando toda la valla, coger la pelota, esconderla y volver al vestuario sin que yo lo hubiera visto al salir.
Todos se quedaron mudos, sabían que lo que decía el entrenador era cierto. Uno de ellos era el que había escondido la pelota en alguna parte; para más tarde, cuando nadie lo viera volver a por ella. Sin embargo y tras dejar un tiempo para que apareciera el balón, el entrenador pidió a todos que sacarán la ropa de deporte de sus bolsas, y aunque el balón no estaba allí, descubrieron quién había sido el autor de su desaparición.
¿Qué fue lo que vieron en la ropa para que delatara al culpable?. ¿Cómo crees que lo hizo?.
Texto: José Miguel de la Rosa Sánchez, Comprensión lectora: Silvia Asuero. Dibujos: Phillip Martín
( Adivinar la solución antes de seguir leyendo)
¡Muy bien, seguro que lo has adivinado!, Felicidades.
SOLUCIÓN:
Lo descubrieron porque uno de los jugadores tenía su ropa de deporte manchada de pintura, ya que la única manera de coger y esconder el balón tan deprisa, sin que lo viese el entrenador al volver al campo, era pasar entre los barrotes recién pintados.
Además si todos habían ido detrás del entrenador hasta el vestuario, era imposible que se hubieran manchado de pintura, salvo que alguno hubiera vuelto a por la pelota tal y como se ha dicho anteriormente.